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¿Adónde se van los gases que emiten algunas fábricas?

Los gases que emiten algunas fábricas no desaparecen cuando salen por una chimenea. Una parte puede haber sido eliminada o reducida previamente mediante sistemas de depuración, pero lo que finalmente se libera pasa a la atmósfera, donde se mezcla con el aire, se desplaza con el viento, puede reaccionar químicamente y, según la sustancia, acaba depositándose sobre el suelo o el agua, siendo absorbida por ecosistemas o permaneciendo durante años en la atmósfera.

Por eso, una chimenea alta no hace desaparecer la contaminación. Su principal efecto es favorecer la dispersión de las emisiones, reduciendo su concentración inmediata cerca de la fábrica y distribuyéndolas sobre un área mayor.

Qué sale realmente por la chimenea de una fábrica

No todas las fábricas emiten las mismas sustancias. Depende de los combustibles utilizados, del proceso industrial, de las materias primas y de los sistemas de depuración instalados.

Entre las emisiones industriales pueden encontrarse:

  • Dióxido de carbono (CO₂).
  • Óxidos de nitrógeno (NOx).
  • Dióxido de azufre (SO₂).
  • Monóxido de carbono (CO).
  • Compuestos orgánicos volátiles (COV).
  • Vapor de agua.
  • Partículas sólidas y líquidas en suspensión.
  • Determinados compuestos de metales u otras sustancias, dependiendo de la industria.

Conviene hacer una distinción importante: no todo lo que sale de una chimenea es un gas.

El humo industrial puede contener una mezcla de gases, partículas microscópicas, vapor y pequeñas gotas. Cada componente puede seguir un destino diferente una vez liberado.

Qué ocurre justo después de salir de la chimenea

Los gases calientes suelen salir con cierta velocidad y a una temperatura superior a la del aire exterior. Esa corriente forma lo que se denomina una pluma de emisión.

Durante los primeros segundos y minutos ocurren varios procesos simultáneamente:

  1. Los gases ascienden.
  2. Se mezclan con el aire circundante.
  3. Su concentración disminuye.
  4. El viento desplaza la pluma.
  5. Algunas sustancias comienzan a reaccionar químicamente.

El resultado es que la contaminación se diluye, pero diluir no significa eliminar.

Si una fábrica libera una determinada cantidad de dióxido de azufre, por ejemplo, ese compuesto sigue existiendo después de mezclarse con una masa de aire mucho mayor.

La mayor parte se dispersa por la atmósfera

El destino inmediato de muchas emisiones es la atmósfera cercana a la fábrica.

La dirección y velocidad del viento determinan hacia dónde viajan, pero también intervienen otros factores:

  • Temperatura del aire.
  • Altura de la chimenea.
  • Velocidad de salida de los gases.
  • Relieve.
  • Edificios cercanos.
  • Humedad.
  • Turbulencia atmosférica.
  • Estabilidad de las distintas capas de aire.

En condiciones favorables, la pluma se mezcla rápidamente y las concentraciones disminuyen.

En otras situaciones, los contaminantes pueden permanecer relativamente concentrados cerca del suelo.

Por qué las chimeneas industriales son tan altas

Las grandes chimeneas tienen una finalidad clara: favorecer que las emisiones se dispersen antes de alcanzar zonas habitadas a nivel del suelo.

Una chimenea de gran altura libera los gases en una capa de aire donde pueden mezclarse y desplazarse con mayor facilidad.

Esto puede reducir considerablemente la concentración de determinados contaminantes alrededor de la instalación.

Pero hay una diferencia fundamental entre reducir la concentración local y eliminar el contaminante.

La chimenea no destruye el dióxido de carbono, los óxidos de nitrógeno o el dióxido de azufre. Simplemente modifica el lugar y la forma en la que entran en la atmósfera.

Qué recorrido puede seguir cada contaminante

No existe un único destino para todos los gases industriales.

ContaminanteQué puede ocurrir después de emitirse
CO₂Se mezcla ampliamente con la atmósfera y parte es absorbida por océanos y vegetación
Óxidos de nitrógenoReaccionan y pueden participar en la formación de ozono y partículas
SO₂Puede transformarse en sulfatos y depositarse sobre suelo y agua
COVPueden reaccionar y participar en la formación de contaminantes secundarios
COSe transforma gradualmente mediante reacciones atmosféricas
PartículasPermanecen suspendidas un tiempo y después pueden depositarse
Vapor de aguaSe mezcla con la atmósfera y puede condensarse

Por eso, preguntar adónde van los gases de una fábrica tiene varias respuestas: unos permanecen en el aire, otros se transforman y otros terminan regresando a la superficie terrestre.

Algunos contaminantes se transforman en otras sustancias

La atmósfera no es simplemente un recipiente inmóvil.

En ella se producen continuamente reacciones químicas impulsadas por la luz solar, el oxígeno, el agua y otras sustancias presentes en el aire.

Esto significa que un contaminante puede desaparecer químicamente pero generar otro compuesto diferente.

Por ejemplo, determinados óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos pueden intervenir en reacciones que favorecen la formación de ozono troposférico.

Este ozono no sale necesariamente directamente de la chimenea. Se forma posteriormente en el aire a partir de otros contaminantes.

Qué son los contaminantes secundarios

Los contaminantes pueden dividirse de forma simplificada en dos grandes grupos.

Los contaminantes primarios son los que se liberan directamente desde una fuente.

Los contaminantes secundarios se forman en la atmósfera mediante reacciones químicas entre sustancias previamente emitidas.

Entre los productos secundarios pueden encontrarse:

  • Ozono a nivel del suelo.
  • Sulfatos.
  • Nitratos.
  • Parte de las partículas finas presentes en el aire.

Esto explica por qué una fábrica puede influir en la calidad del aire de un lugar aunque determinadas sustancias detectadas allí no hayan salido directamente de su chimenea en esa forma.

Parte de la contaminación vuelve al suelo

Muchos contaminantes no permanecen para siempre suspendidos.

Pueden regresar a la superficie mediante dos mecanismos principales: deposición seca y deposición húmeda.

Deposición seca

Las partículas y determinadas sustancias gaseosas pueden entrar en contacto directamente con:

  • Suelo.
  • Vegetación.
  • Edificios.
  • Lagos.
  • Ríos.
  • Océanos.

Algunos contaminantes quedan retenidos o son absorbidos por esas superficies.

Deposición húmeda

La lluvia, la nieve y otras formas de precipitación pueden incorporar contaminantes presentes en la atmósfera y transportarlos hacia la superficie.

Así, una sustancia emitida por una industria puede terminar posteriormente en el suelo, un río, un bosque o el mar.

Qué relación existe con la lluvia ácida

Algunas emisiones industriales pueden participar en procesos que aumentan la acidez de la precipitación.

El dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno pueden transformarse en la atmósfera y generar compuestos ácidos.

Estos pueden incorporarse posteriormente al agua de lluvia o depositarse directamente sobre la superficie.

El efecto no tiene por qué limitarse al entorno inmediato de la fábrica, porque los contaminantes pueden desplazarse antes de completar esas transformaciones.

Por eso, históricamente se han observado problemas de deposición ácida a considerable distancia de determinados focos industriales.

El CO₂ sigue un camino diferente

El dióxido de carbono merece un tratamiento aparte porque su comportamiento es distinto al de contaminantes locales como el dióxido de azufre.

Una vez liberado, el CO₂ se mezcla progresivamente con la atmósfera a gran escala.

Parte del carbono emitido puede ser absorbido posteriormente por:

  • Océanos.
  • Plantas.
  • Suelos.
  • Otros componentes del ciclo natural del carbono.

Pero otra parte permanece en el sistema atmosférico durante largos periodos.

Por eso, el principal problema del CO₂ industrial no consiste en formar una nube tóxica alrededor de la fábrica, sino en aumentar la concentración global de gases de efecto invernadero.

Por qué el CO₂ emitido en un país afecta a todo el planeta

La atmósfera está en constante movimiento.

El CO₂ termina mezclándose a escalas mucho mayores que las emisiones que producen contaminación estrictamente local.

Esto significa que desde el punto de vista climático importa principalmente la cantidad total acumulada de gases de efecto invernadero, no solo dónde está situada la chimenea que los emitió.

Una tonelada de CO₂ liberada en Europa no permanece flotando permanentemente encima de la fábrica de origen.

Se integra en el sistema atmosférico global.

Qué ocurre con las partículas del humo

Las partículas funcionan de forma diferente a muchos gases.

Pueden tener tamaños muy distintos. Las mayores tienden a depositarse relativamente rápido, mientras que las más pequeñas pueden permanecer suspendidas durante más tiempo y desplazarse con las masas de aire.

Las partículas finas son especialmente relevantes porque pueden viajar distancias considerables y penetrar profundamente en el aparato respiratorio.

Su destino puede ser:

emisión → suspensión en el aire → transporte → transformación o agrupación → deposición sobre la superficie.

Una vez depositadas, tampoco necesariamente desaparecen: pueden incorporarse al suelo, al agua o a otros ciclos ambientales.

El humo blanco de una fábrica no siempre es contaminación visible

Una columna blanca muy llamativa no significa necesariamente que estemos viendo una gran cantidad de contaminantes.

En algunas instalaciones, buena parte de lo visible puede ser vapor de agua que se condensa formando pequeñas gotas, de manera similar a una nube.

Al enfriarse y mezclarse con el aire, esas gotas pueden evaporarse y la columna blanca desaparece visualmente.

Esto no permite concluir que una fábrica no contamine.

Puede existir una emisión transparente de gases que no se ven a simple vista.

La regla útil es esta: visibilidad y contaminación no son equivalentes.

Una chimenea que parece no emitir humo también puede expulsar gases

Muchos contaminantes importantes son invisibles.

El dióxido de carbono, el monóxido de carbono o numerosos compuestos gaseosos no forman necesariamente una nube oscura que pueda observarse desde lejos.

Por eso no es posible determinar la cantidad de contaminación de una industria simplemente mirando su chimenea.

Una instalación puede producir una gran columna blanca formada principalmente por agua y otra presentar una emisión casi invisible que contenga contaminantes relevantes.

El control real requiere medir las sustancias presentes y sus concentraciones.

Qué ocurre cuando no hay viento

Cuando el aire se mueve poco, la dispersión puede reducirse.

Los contaminantes se mezclan más lentamente y pueden alcanzar mayores concentraciones cerca de sus fuentes.

La situación puede empeorar si existe una inversión térmica.

Normalmente, el aire cercano al suelo puede mezclarse con capas superiores. Durante una inversión, una capa de aire más cálido situada encima dificulta ese movimiento vertical.

Los contaminantes quedan entonces atrapados en una zona relativamente baja de la atmósfera.

Este fenómeno ayuda a explicar algunos episodios intensos de contaminación alrededor de áreas urbanas e industriales.

Hasta dónde pueden viajar las emisiones

Depende completamente del contaminante y de las condiciones atmosféricas.

Algunas sustancias tienen una influencia principalmente local, mientras que otras pueden desplazarse decenas, cientos o incluso miles de kilómetros antes de desaparecer, transformarse o depositarse.

El recorrido no sigue necesariamente una línea recta.

Una masa de aire puede cambiar de dirección, ascender, mezclarse con otras masas y transportar contaminantes a regiones alejadas.

Por ello, la contaminación atmosférica puede ser:

  • Local, cerca de la fuente.
  • Regional.
  • Transfronteriza.
  • Global, como ocurre con determinados gases de efecto invernadero.

Qué ocurre antes de que los gases salgan de la fábrica

Una fábrica moderna no debería limitarse a producir gases y expulsarlos directamente.

Dependiendo de su actividad, puede disponer de sistemas de tratamiento de emisiones destinados a retirar contaminantes antes de que lleguen a la chimenea.

Entre las tecnologías utilizadas se encuentran:

  • Filtros de partículas.
  • Precipitadores electrostáticos.
  • Lavadores de gases.
  • Sistemas de desulfuración.
  • Sistemas para reducir óxidos de nitrógeno.
  • Adsorción con materiales como carbón activo.
  • Procesos de recuperación de determinados compuestos.
  • Captura de carbono en instalaciones específicas.

Cada tecnología actúa sobre contaminantes concretos. No existe un único filtro capaz de eliminar todo lo que contiene una corriente de gases industriales.

Si un filtro captura la contaminación, ¿adónde va después?

Esta pregunta es fundamental porque capturar un contaminante no significa hacerlo desaparecer.

Cuando un sistema industrial retiene partículas o compuestos, estos pueden terminar convertidos en:

  • Residuos sólidos.
  • Lodos.
  • Sales.
  • Subproductos aprovechables.
  • Aguas que necesitan tratamiento.
  • Materiales que requieren gestión como residuos.

Por ejemplo, un filtro puede impedir que determinadas partículas lleguen a la atmósfera, pero después será necesario retirar y gestionar el material acumulado.

La contaminación cambia de lugar y de forma, por lo que el objetivo es controlarla y tratarla de una manera ambientalmente más segura.

Qué hacen los lavadores de gases

Los lavadores o scrubbers ponen la corriente contaminada en contacto con líquidos u otros materiales capaces de capturar ciertas sustancias.

El contaminante puede pasar así del aire a una corriente líquida o transformarse químicamente.

Después, ese líquido debe ser tratado.

La ventaja es que una sustancia que habría sido dispersada por la atmósfera puede quedar concentrada en un sistema controlado, donde resulta más sencillo manejarla.

Pero vuelve a aparecer la misma idea: la materia no desaparece; cambia de medio o se transforma.

Qué hacen los filtros industriales

Los filtros resultan especialmente útiles para partículas.

La corriente de gases atraviesa un sistema que retiene gran parte del material sólido antes de llegar a la chimenea.

El residuo queda acumulado y posteriormente debe retirarse.

Dependiendo de su composición, puede:

  • Reutilizarse.
  • Reciclarse.
  • Tratarse.
  • Depositarse de forma controlada.

Esto reduce considerablemente la cantidad de partículas que terminan dispersándose por el aire.

Se pueden eliminar completamente todas las emisiones

En la práctica, reducir una emisión a cero absoluto puede resultar técnicamente muy difícil para numerosos procesos industriales.

Los sistemas de depuración tienen determinadas eficiencias y cada tecnología está diseñada para contaminantes concretos.

Además, algunas sustancias se generan inevitablemente durante procesos de combustión o transformación química.

Por eso, la estrategia industrial suele combinar:

evitar generar contaminantes → reducir su formación → capturarlos → tratarlos → controlar lo que finalmente se emite.

La mejor emisión es la que no llega a producirse, porque una vez liberado un contaminante a la atmósfera resulta mucho más difícil recuperarlo.

Qué diferencia hay entre dispersar y eliminar

Esta distinción resume buena parte del problema.

Dispersar significa repartir una misma cantidad de contaminante en un volumen mayor de aire.

Eliminar significa retirar esa sustancia de la corriente antes de liberarla o transformarla de manera que deje de constituir el mismo problema.

Una chimenea alta favorece la dispersión.

Un filtro, un lavador o determinados procesos químicos pueden reducir realmente la cantidad emitida.

Por eso, una fábrica no debería confiar en la altura de la chimenea como sustituto del tratamiento de los gases.

El recorrido completo de una emisión industrial

El destino de una emisión puede visualizarse mediante una cadena sencilla:

proceso industrial → sistema de depuración → chimenea → atmósfera → dispersión → reacción química → transporte → deposición o permanencia atmosférica.

No todas las sustancias recorren todos esos pasos.

Una partícula grande puede depositarse relativamente cerca.

Un compuesto gaseoso puede transformarse antes.

Otro puede desplazarse cientos de kilómetros.

El CO₂ puede incorporarse a la circulación atmosférica global y permanecer relacionado con el ciclo del carbono durante periodos muy prolongados.

Entonces, ¿adónde se van realmente los gases de las fábricas?

La respuesta depende de qué sustancia estemos siguiendo. No existe un lugar único al que vaya todo el humo industrial.

Una parte de los contaminantes puede quedar retenida antes de salir de la fábrica. Lo que llega a la chimenea se mezcla con la atmósfera y, a partir de ahí, puede desplazarse, transformarse químicamente, incorporarse a partículas, caer con la lluvia, depositarse sobre el terreno o entrar en ciclos naturales como el del carbono.

La idea más útil es también la más sencilla: cuando dejamos de ver una columna de humo, sus componentes no necesariamente han desaparecido. La atmósfera los ha diluido, transportado o transformado. Saber qué ocurre después exige seguir cada sustancia desde la chimenea hasta su destino final, porque unas afectan sobre todo al aire cercano y otras pueden terminar influyendo en regiones enteras o incluso en el clima del planeta.

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