Coste de la vivienda
Inmobiliaria

El coste de la vivienda empuja a 770.000 trabajadores a la pobreza en España

El coste de la vivienda sitúa a 770.000 trabajadores adicionales por debajo del umbral de pobreza en España, pese a que tienen un empleo. Así lo revela un informe de Oxfam Intermón publicado este martes, 20 de octubre de 2026, que estima que cerca de tres millones de personas ocupadas se encuentran en situación de pobreza después de afrontar los gastos residenciales. El problema afecta especialmente a quienes alquilan una vivienda a precio de mercado: el 34,08 % queda por debajo del umbral tras pagar el alquiler.

La investigación calcula que la tasa de pobreza laboral pasa del 11,48 % al 15,49 % cuando se descuentan de los ingresos los costes de la vivienda. Esto supone un incremento de 4,01 puntos porcentuales.

El estudio utiliza información de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025, con datos económicos correspondientes a 2024. Por tanto, las cifras representan una estimación sobre la situación de aquel año, aunque el informe se haya publicado en octubre de 2026.

Su principal aportación es mostrar una desigualdad que las estadísticas tradicionales no siempre reflejan: dos trabajadores con ingresos similares pueden tener una capacidad económica muy diferente dependiendo de cuánto pagan por vivir en su casa.

Casi tres millones de trabajadores son pobres después de pagar la vivienda

El informe, titulado Cuando trabajar no es suficiente: el impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral, analiza cómo cambia la situación económica de las personas ocupadas cuando se tienen en cuenta los gastos residenciales.

Antes de descontarlos, aproximadamente 2,2 millones de trabajadores se encuentran bajo el umbral de pobreza.

Después de incorporar el coste de la vivienda, otras 770.000 personas pasan a situarse por debajo de ese límite.

IndicadorAntes de pagar la viviendaDespués de pagarla
Tasa de pobreza laboral11,48 %15,49 %
Trabajadores bajo el umbralUnos 2,2 millonesCerca de 3 millones
Diferencia—770.000 trabajadores adicionales

Esta diferencia no significa que 770.000 personas hayan perdido recientemente su empleo o sus ingresos.

Se trata del resultado de incorporar los gastos residenciales al cálculo de la pobreza, lo que permite aproximarse a la renta de la que disponen los hogares después de pagar su vivienda.

El análisis evidencia que disponer de una nómina no garantiza contar con suficientes recursos para afrontar el resto de los gastos cotidianos.

El 34 % de los trabajadores que alquilan a precio de mercado queda bajo el umbral de pobreza

El alquiler constituye el elemento más relevante del estudio.

Entre las personas ocupadas que viven de alquiler a precio de mercado, la tasa de pobreza laboral se sitúa en el 19,35 % antes de afrontar el pago de la vivienda.

Una vez descontado ese gasto, asciende al 34,08 %.

La diferencia alcanza los 14,73 puntos porcentuales, lo que supone un incremento relativo próximo al 76 %.

El resultado contrasta con la situación de los propietarios.

Situación residencialPobreza laboral después de pagar la vivienda
Alquiler a precio de mercado34,08 %
Vivienda en propiedad con hipoteca10,22 %
Vivienda en propiedad sin hipoteca pendiente7,95 %

La comparación muestra una brecha considerable entre inquilinos y propietarios.

Mientras que aproximadamente uno de cada tres trabajadores que alquila a precio de mercado queda bajo el umbral de pobreza, la proporción es mucho menor entre quienes ya han terminado de pagar su vivienda.

Esto no significa que todos los propietarios tengan una situación económica favorable ni que todos los inquilinos sean vulnerables.

Los porcentajes describen grupos de población con características diferentes, cuyos ingresos, edades y circunstancias familiares también pueden influir en los resultados.

Sin embargo, la diferencia refleja hasta qué punto el régimen de tenencia de la vivienda condiciona la capacidad económica de los trabajadores.

Por qué pagar el alquiler puede convertir a una persona con empleo en pobre

La clave está en la diferencia entre los ingresos que recibe un hogar y el dinero que conserva después de afrontar los costes de alojamiento.

Las estadísticas habituales de pobreza se calculan principalmente a partir de los ingresos disponibles de los hogares, ajustados por su composición.

El estudio introduce una segunda perspectiva: descontar los gastos relacionados con la vivienda y recalcular los indicadores.

Así, una persona puede superar inicialmente el umbral estadístico de pobreza, pero quedar por debajo una vez pagado el alquiler.

Un ejemplo para entender el impacto

Supongamos que una persona dispone de 1.400 euros mensuales y paga 750 euros de alquiler.

Después de afrontar ese gasto le quedan 650 euros para alimentación, transporte, suministros y otras necesidades.

Otra persona con los mismos ingresos, pero con una vivienda pagada, puede conservar una cantidad considerablemente mayor.

El ejemplo es ilustrativo y no representa el cálculo exacto utilizado por Oxfam Intermón, que considera también la composición del hogar, diferentes costes residenciales y un umbral de pobreza recalculado.

La diferencia permite comprender por qué el salario por sí solo no describe completamente el nivel de vida de una persona.

También importa cuánto necesita destinar a gastos esenciales que no puede evitar.

Madrid, Cataluña y Murcia registran los mayores aumentos de pobreza laboral

El impacto de los costes residenciales no es igual en todas las comunidades autónomas.

Madrid presenta el mayor incremento de la tasa general de pobreza laboral cuando se descuentan los gastos de vivienda.

Le siguen Cataluña y la Región de Murcia.

Comunidad autónomaAntes de pagar viviendaDespués de pagar viviendaAumento
Madrid7,29 %12,73 %+5,44 puntos
Cataluña7,90 %12,86 %+4,96 puntos
Región de Murcia15,37 %20,23 %+4,86 puntos

La Comunidad de Madrid destaca porque parte de una tasa de pobreza laboral relativamente baja, pero experimenta el mayor deterioro al incorporar los gastos residenciales.

En Cataluña sucede algo similar.

Murcia, por su parte, combina un nivel inicial de pobreza laboral más elevado con un impacto considerable del coste de la vivienda.

Estos porcentajes corresponden al conjunto de trabajadores de cada comunidad, independientemente de que vivan de alquiler o en propiedad.

Por tanto, no deben confundirse con las tasas específicas de los inquilinos, que pueden ser notablemente superiores.

En algunas comunidades, más de la mitad de los trabajadores que alquilan queda bajo el umbral

El análisis autonómico revela diferencias todavía mayores cuando se observa exclusivamente a quienes pagan un alquiler a precio de mercado.

En la Comunidad Valenciana, la tasa de pobreza laboral de este grupo alcanza el 51,17 % después de pagar la vivienda.

Castilla y León se sitúa muy cerca, con el 50,68 %.

En Castilla-La Mancha, la proporción llega al 48,69 %.

Comunidad autónomaTrabajadores inquilinos bajo el umbral tras pagar el alquiler
Comunidad Valenciana51,17 %
Castilla y León50,68 %
Castilla-La Mancha48,69 %
País Vasco31,07 %

Las cifras reflejan que el problema no se limita a las ciudades con alquileres más elevados.

También intervienen los salarios, la estructura de los hogares y las características del mercado laboral de cada territorio.

En una zona con alquileres relativamente inferiores, el esfuerzo económico puede resultar igualmente elevado cuando los ingresos son bajos.

Por ello, comparar exclusivamente el precio medio de los arrendamientos no permite conocer todo el problema de accesibilidad residencial.

Las familias con hijos soportan una presión económica adicional

La composición familiar también influye en la vulnerabilidad económica.

Según el informe, la tasa de pobreza laboral alcanza el 39,5 % en los hogares formados por dos adultos y tres o más menores.

En las familias monoparentales se sitúa alrededor del 29,6 %.

La presencia de hijos aumenta las necesidades de vivienda y otros gastos relacionados con la alimentación, el transporte o la educación.

Además, algunos hogares disponen de un único ingreso laboral o encuentran dificultades para ampliar su jornada de trabajo por las responsabilidades de cuidados.

Estos factores pueden reducir la capacidad para ahorrar y afrontar imprevistos.

El estudio también identifica una mayor incidencia de pobreza laboral entre personas con empleos a tiempo parcial y trabajadores de determinados sectores con remuneraciones reducidas.

La vivienda agrava así desigualdades económicas que ya existían antes de pagar el alquiler o la hipoteca.

Tener trabajo no garantiza salir de la pobreza

Uno de los resultados más relevantes es que la pobreza laboral apenas disminuyó entre 2022 y 2024.

Según el análisis, su tasa pasó del 11,64 % al 11,48 %, una reducción de solo 0,16 puntos porcentuales.

Durante ese periodo, la economía española registró crecimiento, pero la mejoría de este indicador fue muy limitada.

Las diferencias también son importantes según la situación laboral.

La pobreza afecta al 20,62 % de las personas con empleo a tiempo parcial y al 21,69 % de los autónomos, utilizando el indicador convencional del estudio.

En determinados sectores, las tasas son todavía mayores.

Colectivo laboralTasa de pobreza laboral
Empleo doméstico y cuidados27,48 %
Agricultura26,24 %
Hostelería21,17 %
Trabajadores autónomos21,69 %
Personas ocupadas a tiempo parcial20,62 %

Estas cifras muestran que la situación económica depende tanto de la disponibilidad de empleo como de su remuneración, estabilidad y duración.

Cuando los ingresos son reducidos, un alquiler elevado puede absorber una proporción especialmente importante del presupuesto familiar.

Qué mide exactamente la pobreza después de pagar la vivienda

Para interpretar correctamente los resultados hay que comprender la metodología.

El estudio utiliza la Encuesta de Condiciones de Vida y analiza las rentas correspondientes a 2024.

Después descuenta determinados gastos vinculados a la vivienda, como el alquiler, la hipoteca y los impuestos sobre la propiedad, y recalcula la renta mediana y el umbral de pobreza correspondiente.

Este procedimiento permite observar cómo cambia la posición económica de los hogares al incorporar una necesidad básica que absorbe parte de sus recursos.

No obstante, la tasa del 15,49 % no sustituye automáticamente a la tasa oficial de pobreza laboral del 11,48 %.

Son indicadores obtenidos mediante enfoques distintos.

El segundo pretende medir la capacidad económica una vez atendidos los gastos residenciales.

Tampoco significa que todas las personas clasificadas bajo el umbral carezcan de dinero para alimentarse o pagar cualquier otro recibo.

La pobreza estadística es una medida relativa, que depende de la distribución de ingresos y de las características de los hogares.

Su utilidad consiste en identificar desigualdades y grupos con mayor vulnerabilidad.

Qué soluciones plantea el informe para reducir el problema

Las propuestas de Oxfam Intermón se centran en dos ámbitos: mejorar las condiciones laborales y reducir la presión económica de la vivienda.

En materia de empleo, la organización plantea proteger el poder adquisitivo de los salarios más bajos, reforzar la negociación colectiva y desarrollar medidas para las personas con mayores dificultades laborales.

En vivienda, propone ampliar el parque de alquiler social y asequible y reforzar la estabilidad de los contratos.

También considera necesario combinar las actuaciones inmediatas con medidas estructurales que permitan aumentar la disponibilidad de viviendas.

Estas propuestas forman parte de las recomendaciones de la organización y no deben confundirse con medidas que ya estén aprobadas o implantadas.

Además, sus posibles resultados dependerán de su diseño, financiación y aplicación.

Desde el punto de vista inmobiliario, el desafío consiste en mejorar la accesibilidad sin ignorar cuestiones como la disponibilidad de suelo, los costes de construcción, la seguridad jurídica y la necesidad de incrementar la oferta residencial donde existe mayor demanda.

El alquiler se consolida como una de las principales fuentes de desigualdad económica

El informe publicado el 20 de octubre de 2026 introduce un dato que ayuda a comprender la dimensión social del problema inmobiliario español: 770.000 trabajadores adicionales quedan bajo el umbral de pobreza cuando se incorporan los costes de vivienda a su situación económica.

El impacto es especialmente intenso entre quienes alquilan a precio de mercado, un colectivo en el que la pobreza laboral alcanza el 34,08 % después de pagar la renta.

Las diferencias entre inquilinos y propietarios, así como entre comunidades autónomas, muestran que la accesibilidad residencial depende de mucho más que del precio anunciado de un inmueble.

También intervienen los ingresos, el tipo de contrato, la composición familiar y la capacidad de asumir gastos imprevistos.

La vivienda ya no es únicamente una cuestión de encontrar una casa que se pueda pagar cada mes. Para cientos de miles de trabajadores, el verdadero problema comienza después de pagarla: disponer de recursos suficientes para vivir y construir cierta estabilidad económica.

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